Cantagallo a la espera
por Adrián Gerónimo Andrade
Una tragedia más es vista por todos en Lima. La comunidad Cantagallo, ubicada en el Distrito del Rímac, compuesta por más de 2000 familias, entre ellas 265 de la etnia shipibo-conibo, sufrió un voraz incendio el pasado 2 de noviembre.
Esperanzados a la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) de construirles casas en la urbanización de Campoy, en el Distrito de San Juan de Lurigancho, seguían quedándose en Cantagallo sin saber que el siniestro acabaría por destruir todo lo que tenían. Hoy el lugar es inhabitable y están a la espera de propuestas para su reubicación por parte de la Municipalidad de Lima. Existen 4 alternativas para reubicar a estas familias: Bayóvar, Carabayllo, Martinete o Campoy, pero aún falta verificar si estos lugares reúnen las condiciones necesarias para habitar.
Tras la gran crisis dentro de la comunidad, se ha podido observar dos reacciones de la sociedad: por un lado, gente de la capital y de otras provincias han ido llegando con donativos como ropa, linternas, pañales, agua y materiales de construcción; por otro lado, gente que, con un racismo y desprecio marcado, se muestra insensible a la desgracia. No es posible que aún siga existiendo esa indiferencia a las comunidades rurales y predomine en el psique de los limeños una herencia colonial. El ejemplo de discriminación más notorio en un medio masivo de comunicación es el de Phillip Butters, “Por muy shipibo-conibo que seas, tú no naciste en Lima ¿no es cierto? Tú has venido de otro lado acá ¿A qué?” increpaba sin importarle el mal momento por el que pasaban.
Es preciso aclarar que los shipibo-conibo no planean que les regalen “casas gratis”, así manifestaron Karina Pacaya Cruz y Wilson Valles Valles, ambos dirigentes shipibos, quienes señalaron que desean apoyo temporal con casas prefabricadas, y opciones de financiamiento para comprar inmuebles. Así que los argumentos de usuarios de facebook que dejaban entrever un deseo asistencialista por parte de los shipibo-conibo no tiene razón de ser. Un ejemplo más de que la sociedad hablas sin conocer, dejándose llevar por sus prejuicios.
No se necesita gente así, sino peruanos que quieran dar apoyo no solo material,sino también moral. La ONG Todosuma organizó una campaña de ayuda a Cantagallo por facebook, cuyo objetivo era visitar la zona, llevar donativos y realizar talleres de recreación para las familias shipibo-conibo. Voluntarios de la ONG, jóvenes y adultos, contagiaron de alegría a los damnificados del Rímac.
Cantagallo queda a la espera pues de una propuesta formal por parte de la Municipalidad de Lima para su pronta reubicación, ojala que las autoridades coordinen con urgencia y estos compatriotas encuentren una mejor calidad de vida.
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